CONCEPTO Y TEORÍAS DE LA MOTIVACIÓN

Popularmente se ha entendido la motivación como la causa de la conducta tanto animal como humana. El término motivo se utiliza para referirse especificamente a una de estas causas. Se dice de una persona que está altamente motivada a conseguir el éxito, etc. Sin embargo la motivación por si sola, es insuficiente para obtener estos fines, para lograr los objetivos que las personas se marcan es necesario, además, una buena dosis de conocimiento, entrenamiento, capacidad, y hasta de mucha suerte. Según el hedonismo, las acciones humanas están gobernadas por un cálculo sobre el placer y el dolor. Aunque el hedonismo puede considerarse un factor emocional, este concepto no se implantó en filosofía y psicología hasta la época de Darwin, según Darwin los hombres y los animales constituyen un continuo en vez de dos tipos de seres completamente distintos, como pretendían las posturas racionalistas, además entendía la conducta con fines adaptativos al ambiente. La corriente evolucionista, surgida a partir de Darwin y de su teoría de la evolución, onfluyó en la psicología funcionalista, interesada en el estudio de la adaptación del hombre al medio, en este sentido los instintos poseían capacidades adaptativas, William James el principal representante de esta corriente señaló que el hombre es el animal que tiene mayor número de instintos.


La primera mitad del siglo XX puede considerarse como la época por excelencia del estudio de la motivación, en un primer momento, la motivación se entendió como una fuerza o energía interna que empujaba al organismo a actuar en el medio.

Hay dos formas contrapuestas de entender la naturaleza humana:

a) La concepción racional; es la tendencia a considerar el hombre un ser racional, consciente de sus objetivosn y de sus actos, que dirige su vida con prudencia, los enfoques motivaciones quedan fuera de este enfoque.

b) La concepción irracional; defiende que el hombre es un ser irracional, cuyo comportamiento se sitúa próximo al comportamiento animal ya que está guiado por sus instintos e impulsos, la sociedad tiene que actuar como fuerza coercitiva que controle el comportamiento impulsivo.

Las concepciones recionalistas del hombre no han aceptado los factores motivacionales porque consideran que el hombre se encuentra dirigido fundamentalmente por la razón, responsable de sus actos.

La aparición de la tradición irracional es mucho más reciente, aunque tuvo algunas manifestaciones en el mundo griego (epicuro) que defendían el principio del placer (hedonismo), en psicología esta tradición se manifestó a finales del siglo XIX y principios del s. XX en la escuela funcionalista americana liderada por William James, pero sobre todo con el nacimiento del conductismo, la motivación tiene un carácter direccional y activador de la conducta.

Según la teoría de la evolución, la conducta animal y humana viene marcada por su valor de supervivencia y adaptación al medio, los hombres y los animales poseen instintos cuyo principal valor es de tipo adaptativo. La conducta humana se interpretó a finales del siglo XIX como determinada por un número cada vez mayor de fuerzas instintivas innatas de carácter motivacional, el número de instintos fue en aumento, McDougall como Freud son grandes defensores de los instintos. La psicología del instinto fue sustituida por la psicología del impulso.

La motivación se suele entender como el aspecto activador de la conducta que mueve a la acción del organismo. Hay que distinguir entre dos tipos de activación: la activación fisiológica y la activación psicológica, la primera es sólo una de los elementos constituyentes de la activación psicológica, otros elementos importantes de la activación de la conducta a nivel psicológico son los aspectos ambientales, la historia de refuerzos del individuo, todos estos aspectos, interactuando entre si, forman parte de la activación psicológica.

La motivación entendida como activación de la conducta actúa a tres niveles diferentes, ordenados de inferior a superior, estos niveles son:

1) Los motivos de carácter biológico, que constituyen programas de conducta no aprendida.

2) La motivación entendida como impulso, que funciona a nivel de los condicionamientos sensomotrices.

3) La motivación de orden superior, entendida como motivación de exploración o motivación de logro.

1. La motivación estudiada dentro de la tradición asociacionista del aprendizaje animal.

Dentro del conductismo, se critica seriamente el concepto de instinto, sobre todo de la mano de Watson.

La motivación entendida como impulso.

El concepto de homeostasis, se entiende como el mecanismo por el cual los organismo mantienen su equilibrio interno frente al medio, cuando se produce un desequilibrio provocado por la privación, el impulso moverá a la acción con el fin de reestablecer el equilibrio perdido, a pesar de la popularidad que alcanzó la teoría del impulso como factor explicativo de la conducta motivada, surgieron tres tipos de dificultades que contribuyeron a su abandono. Estas dificultades fueron:

1) A pesar de que existen datos a favor del impulso como factor central, se ha encontrado que el impulso no fuerza a la actuación de modo obligatorio y ciego.

2) Gran parte de la conducta se encuentra motivada por factores que no pueden explicarse a través de la teoría homeostática. Conducta sexual o maternal.

3) Pronto aparecieron problemas con el impulso adquirido o secundario, por ejemplo, se fracasó en el intento de encontrar otros impulsos adquiridos diferentes del miedo.

La motivación como incentivo y refuerzo.

Un problema importante de la teoría del impulso es que no tiene en cuenta el aprendizaje. Debido a esto y a otras dificultades han aparecido conceptos sustitutos al del impulso, como incentivo y refuerzo.

2. Teoría de la motivación de Clark Hull.

Fue un psicólogo neoconductista, estuvo muy influído por la teoría de la evolución, en este concepto Hull entendía que las necesidades del organismo eran las fuerzas que le incitaban a la acción, la cual debía reducir o eliminar estas necesidades.

Hull distinguió entre impulsos primarios e impulsos secundarios. Los impulsos primarios están asociados a estados de necesidad y tienen un carácter innato, existen además otros impulsos secundarios o aprendidos, como el miedo, que se basan en el aprendizaje de evitación. Finalmente poco antes de su muerte Hull había empezado a trabajar en una teoría basada en el incentivo.

- La segunda teoría de Hull se basa en el condicionamiento operante y en el concepto de homeostasis, propiedad de la conducta necesaria para que el organismo mantenga su identidad frente al medio.

- La tercera teoría de Hull, se encuentra en su última obra, el potencial de acción es igual al hábito o aprendizaje multiplicado por el impulso y por el incentivo, a medida que ascendemos en la escala filogenética y nos encontramos con aprendizajes más complejos, la importancia del impulso como concepto motivacional decrece, o incluso desaparece, como activación reguladora de la conducta.

Si los efectos de las variables hábito e impulso fueran aditivas su representación gráfica sería paralela y no loes. La principal implicación de que esta relación sea multiplicativa es que si una de las variable, hábito o impulso es cero, el valor de la ecuación es automáticamente cero.

Según Hull, el impulso no participa en la direccionalidad de la conducta, lo que hace unicamente es proporcionar energía a los hábitos previamente adquiridos. Hull creía que el impulso y hábito eran independientes. Mientras que el hábito se producía por un cambio más o menos permanente en el sistema nervioso, el impulso tenía un carácter motivacional bastante transitorio y pasajero. Otra hipótesis de Hull fue que el reforzamiento se basa en la reducción del impulso, no se ha podido verificar que impulso e incentivo sean realmente independientes.

Contribución de Spence a la teoría hulliana.

Existen algunas diferencias en sus planteamientos sobre el tema de la motivación:

1) Hull defendió la teoría de que el reforzamiento reducía la tensión, sin embargo Spence nunca lo hizo.

2) Hull comenzó señalando que los incentivos influyen en la fuerza del hábito para pasar después a proponer que estos influían en la ejecución, Spence siempre entendió la motivación como incentivo.

Para Spence impulso e incentivo tienen un efecto aditivo, la suma de ambas se multiplica por la fuerza del hábito para dar lugar al potencial de acción, además a reconocido también el papel de la inhibición basada en la anticipación de la recompensa.

3. El incentivo como concepto motivacional.

Mientra el impulso es algo interno que se produce en el interior del organismo, el incentivo, por el contrario, es algo externo al organismo, los incentivos pueden ser objetos, condiciones, tanto positivos como negativos. Los incentivos cumplen dos condiciones básicas:

1) Una función de acercamiento o alejamiento del incentivo.

2) Una función de creación de un estado de excitación en el individuo que le empuja a la acción.

De los experimentos realizados para mostrar el efecto de los incentivos en la conducta se puede concluir, que el cambio de incentivos produce una cambio significativo en la ejecución de la conducta de correr. Pero no sólo los animales actúan por incentivos, las personas también se mueven por ellos.

4. El papel del refuerzo.

Refuerzo es una condición que fortalece la conducta que precede a la obtención de dicho refuerzo, los defensores del refuerzo señalan que no son necesarios conceptos motivacionales, como impulso o incentivo, para explicar la motivación porque el refuerzo es suficiente para explicar la conducta. Reforzadores negativos son aquellos cuya retirada fortalece la conducta que les precede. Todo hecho externo que aumente una determinada respuesta se llama reforzador.

Funciones de los conceptos motivacionales, han desempeñado dos funciones fundamentales:

1) Energizar la respuesta del organismo, controlando su fuerza o eficacia.

2) Dirigir el comportamiento del organismo a la consecución de determinados fines.